jueves, 11 de diciembre de 2014

GESTIONA MEJOR TU VIDA (Alberto Pena)


Hace poco tiempo, dos amigos, compañeros docentes y grandes profesionales, Juan Seguí y Daniel Pastor, me recomendaron la lectura de este libro que, según me contaron, les había ayudado mucho a mejorar en su gestión diaria, tanto a nivel profesional como personal. No tardé en comprarlo, y tan pronto como terminé el libro que tenía entre manos, me puse a leer éste. Cuando escribo esta entrada en el blog, todavía no he terminado de leerlo, pero no porque no me esté gustando o sea pesado, sino que lo estoy haciendo conscientemente, ya que creo que, tras la lectura de cada propuesta de cambio, necesito un tiempo prudencial para llevar a la práctica sus propuestas y valorar su eficacia. Sin embargo, he decidido escribir esta entrada como introducción, para presentar a grandes rasgos el libro, y posteriormente llevar un seguimiento también de las diferentes propuesta y cómo yo las voy implantando en mi vida.

En los primeros capítulos, el autor presenta una justificación de su propuesta y, más interesante aun, a quien va dirigida. Todos aquellos que, en su dia a día encuentran dificultades para organizarse, sienten que no tienen tiempo para realizar todo aquello que tienen entre manos, padecen un fuerte estrés y sufren un perpetuo sentimiento de agobio e insatisfacción; todas estas personas, digo, son aquellas a las que puede beneficiar mucho esta lectura, siempre y cuando sean disciplinadas y capaces de llevar a su terreno, adaptar a sus necesidades y aplicar aquellos "giros" que nos proponga Alberto Pena en las páginas de su obra.

Personalmente, me considero una persona bastante organizada. Creo que hago bastantes cosas en mi vida, y no solamente en el ámbito profesional, sino que también procuro mantener un equilibrio con el familiar, físico e incluso, últimamente, en lo espiritual. Una lectura previa de la que ya os hablé en este mismo blog (http://maestroenredado.blogspot.com.es/2014/10/organizate-con-eficacia-el-metodo-gtd.html) me ayudó muchísimo a mejorar en mi organización personal. Como aquella experiencia me gustó tanto, y la valoro tan positivamente, estoy convencido de que también esta otra obra me puede ayudar a mejorar todavía algún aspecto de mi vida, aunque, tal y como ya he dicho anteriormente, estoy bastante satisfecho a nivel personal.

Así pues, os recomiendo que también leyáis esta obra. Si estáis dispuestos a ello, preparad lápiz y papel. Os hará falta.

lunes, 8 de diciembre de 2014

MOBILE LEARNING: una experiencia de aplicación en las aulas

                                                          * Imagen tomada de d128.org

Hace unos cuantos meses, concretamente allá por febrero de 2014 (¡uf! ¡cómo pasa el tiempo!) escribí una entrada acerca del Mobile Learning. Aquí os dejo el enlace por si alguien quiere recordarla:

En ella os contaba mis primeras reflexiones acerca de esta metodología que acababa de descubrir (al menos, en su parte teórica) y las posibilidades que veía en ella. Hoy me siento muy satisfecho por poder redactar una nueva entrada con nuevas reflexiones, pero esta vez sobre una experiencia práctica real que estoy llevando a cabo en mi aula, con mi grupo de alumnos de 6º de Educación Primaria. Sin embargo, hay una cosa que no ha variado con respecto a la anterior entrada. De nuevo, mi motivación, la chispa que he prendido en mí la llama para ponerme manos a la obra, ha sido un nuevo MOOC del INTEF, en esta ocasión, el que trabaja más concretamente sobre esto del "mlearning". 

Después de haber podido implantar alguna actividad de aprendizaje con dispositivos móviles, ver la respuesta del alumnado, su participación y, por supuesto, los resultados obtenidos, estoy convencido de que éste puede ser el futuro de la educación. Como todos sabréis, hay muchas escuelas que han apostado por hacer comprar tablets a las familias, en sustitución del tradicional libro de texto. Bueno, creo que no he sido muy exacto en mi descripción, ya que, en la mayoría de los casos, el libro de texto sigue estando ahí, solo que se ha sustituido el formato papel por el digital. A mí, esta opción no me gusta, por varias razones:
- ¿Seguirá habiendo tablets dentro de unos años? La rápida e imprevisible evolución de la tecnología no nos garantiza que sea así, por lo que puede que estemos pidiendo a las familias que hagan una importante inversión sin garantía de continuidad.
- Ese cambio de soporte no implica un cambio metodológico. Es cierto que ayuda al márketing del centro, pero no garantiza que los niños aprendan habilidades diferentes a las de la escuela tradicional.

Personalmente, prefiero apostar (y así lo he hecho en esta experiencia que estoy llevando a la práctica) por un tipo de metodología llamada BYOD ("Bring Your Own Device", o, en castellano, "Trae tu propio dispositivo"). Os dejo aquí un enlace bastante completo e interesante para todos aquellos que queráis empezar a introduciros en este concepto, ya que no es mi intención explicarlo en esta entrada (aunque no descarto hacerlo más adelante): 
BYOD

Ahora bien, ¿qué  nos supone proponer esta experiencia metodológica? En primer lugar, es básico conocer qué posibilidades tenemos, es decir, de qué medios y recursos dispone nuestro alumnado. Para ello, yo les pasé una pequeña encuesta que me ayudó a descubrir la realidad de mi aula. En este caso, los resultados obtenidos permitiron lanzarme adelante con la experiencia. De hecho, encuentro que la metodología BYOD tiene otra ventaja con respecto al uso homogéneo de tablets por parte de todo el alumnado. Esta ventaja es la diversidad de dispositivos con los que se trabaja: teléfonos móviles, tablets, ordenadores portátiles... De este modo, hemos podido reflexionar también acerca de esta diversidad, qué dispositivos funcionan mejor en qué contextos y situaciones...

Otro aspecto fundamental a tener en cuenta una vez conocidos y analizados los resultados de la encuesta para conocer el uso y acceso a recursos tecnológicos por parte del alumnado, es que el centro disponga de la posibilidad de facilitar algún tipo de dispositivo a aquellos alumnos que no lo tengan. En caso contrario, las familias de estos alumnos podrían sentirse perjudicadas, ya que se les estaría dificultando la realización de determinadas actividades, o se les estaría limitando a convertirse en meros espectadores pasivos. En mi caso, pude prestarles netbooks, ya que el colegio dispone de un número de unidades móviles para llevar a las aulas.

Un tercer punto muy importante, al menos así lo creo yo, es solicitar autorización a las familias para ello. Ésta es la que les pasé yo, y que todos me devolvieron firmada:

El siguiente, y último, paso previo al inicio de la experiencia fue trabajar con el alumnado una serie de condiciones indispensables para que el proyecto funcionara correctamente, evitando un mal uso de la tecnología en el aula, tal y como hemos tenido noticias en numerosas ocasiones. Este paso lo planteé como una firma de un contrato, por el que ellos adquirían conmigo unos cuantos compromisos. Aquí os dejo también el modelo que usé para ello:

Este documento lo trabajamos en una sesión de tutoría, previo al inicio de la experiencia. Los tengo yo archivados en el aula y los volví a repartir y recordar justo antes de la primera sesión.

Y ahora voy a describir algunas de las actividades que hemos hecho a lo largo de esta experiencia de "mobile learning". Bueno, en realidad no voy a describirlas aquí, por dos razones:

a) La entrada sería demasiado larga si tengo que describir cada una de las aplicaciones que hemos usado, en qué actividades, qué valoración hago... Temo que, de hacerlo de este modo, no sigáis leyendo y os aburra.
b) Se trata de una experiencia abierta a nuevas actividades, por lo que la descripción quedaría incompleta.

Pero eso no quiere decir que os vaya a privar de la parte más interesante de la entrada. Todo lo contrario. Voy a dejaros a continuación un enlace que os recomiendo encarecidamente que visités. Se trata del portfolio de la actividad, donde recopilo las aplicaciones que ya he usado, junto con otras que tengo previsto utilizar más adelante. También hay una valoración de cada una de ellas, y una serie de aplicaciones didácticas de las mismas en el aula. Y, por último, también podréis encontrar algunas evidencias del uso real de estas aplicaciones, con las creaciones de los alumnos. Observaréis que algunas aplicaciones no tienen ningún documento asociado. Tal vez, si volvéis a visitar este portfolio más adelante, ya lo habré actualizado. Pero eso será sobre la aplicación real de las herramientas usadas. Aquí está el enlace, espero que lo encontréis interesante:
PORTFOLIO DE LA EXPERIENCIA DE IMPLANTACIÓN DE "MLEARNING"

Para finalizar esta entrada, que está quedando más larga de lo que tenía previsto en un principio, quiero reflejar tres aspectos importantes que se pueden conseguir gracias a la implantación del "mobile learning" en nuestras aulas:

1.- Facilita al alumnado la posibilidad de aprender a cualquier hora del día y en cualquier lugar en que se encuentren. Ayuda a cambiar la idea de que el aprendizaje es algo que se limita al tiempo escolar y al propio centro.
2.- Demuestra a nuestros chicos y chicas que los móviles y las tablets tienen muchísimas más posibilidades aparte de las que ellos dominan, y que se limitan prácticamente a actividades de ocio. Es decir, además de jugar, sirven para trabajar y para aprender.
3.- Podemos enseñarles el manejo de algunas apps que van a llevar siempre consigo, en sus dispositivos móviles. Y van a descubrir que estas aplicaciones tienen muchos más usos que el que les proponemos para una actividad concreta. Y, seguramente, una vez aprendido su manejo, van a ser capaces de extrapolarlo a otras actividades de su vida. Porque, eso sí, la tecnología siguen teniendo un componente motivacional que no podemos desdeñar. En absoluto.

P.D.: Por si alguien quiere oír un pequeño resumen de esta entrada, aquí os dejo también un podcast que hice al respecto, para entrenarme y conocer el recurso, ya que próximamente voy a proponer a mis alumnos que realicen uno:
https://soundcloud.com/epeidro/mobile-learning-una-breve 

miércoles, 26 de noviembre de 2014

NATIVOS DIGITALES


Uno de los conceptos más repetidos por los gurús de las TIC es éste de "nativos digitales" y, con toda certeza, los que estáis leyendo está entrada lo habréis oído más de una y dos veces. En cualquier caso, como no es el objetivo de esta entrada presentaros el concepto, os dejo aquí un enlace al artículo de Marc Prensky que lo inició todo, por si alguien tiene interés en acudir a la fuente original:

Marc Prensky: NATIVOS E INMIGRANTES DIGITALES

Y si no le conocéis, en el siguiente video os lo presento en persona:
 

En mi humilde opinión, este concepto es muy apropiado para referirse a unas generaciones de niños y niñas que desde el mismo momento de su nacimiento están rodeados de tecnología por todas partes, y que tienen a su alcance una grandísima cantidad de recursos y dispositivos para realizar múltiples tareas. Por ello, están absolutamente familiarizados con estas herramientas, nada de ellas les es ajeno. Muchos de nosotros nos sorprendemos viendo cómo son capaces de manejar con muy pocos años de edad, móviles y tabletas con sus diminutos deditos. Y si nos remotamos un poco más allá, sus abuelos quedan absolutamente perplejos ante la facilidad con la que llevan el ratón del ordenador al sitio sin ninguna dificultad, cuando a ellos les cuesta tanto dominar esta simple habilidad.

Sin embargo, este concepto ha ido distorsionándose hasta el punto de, como definió muy bien un amigo mío, pensar que los nativos digitales salen ya del útero materno (en realidad no lo dijo así, sino con un vulgarismo, pero lo voy a suavizar aquí) programando en PHP. Y esta idea lleva a muchos maestros a no querer llevar a sus alumnos al aula de informática, bien porque temen que los pupilos superen al docente en destreza y conocimiento tecnológico, bien porque aseguran que estos, en sus casas, ya tienen garantizado un acceso y, por tanto, dominio de aquellas habilidades básicas en el uso de las diferentes tecnologías.

Y aquí, precisamente, es donde está el gran error. Basta con que nos atrevamos a realizar una sola incursión al aula de informática y les propongamos un sencillito trabajo de búsqueda e investigación para darnos cuenta de que, en la mayoría de los casos, de eso, nada de nada. En primer lugar, vamos a poder constatar que la brecha digital, aunque se ha reducido mucho en los últimos años, todavía existe. Eso ya nos supone un primer hándicap que debemos salvar, pues nos obligará a enfrentarnos a algunos alumnos que ni siquiera saben poner en marcha su ordenador. Y, en segundo lugar, veremos que, si se les saca de Tuenti, webs de juegos en flash y alguna otra aplicación que ya tengan instalada en su computadora, tienen serias deficiencias.

No soy un experto en sociología, ni he hecho ningún estudio al respecto, pero me atrevo a aventurar que las dificultades con las que nos podemos encontrar variarán según el nivel socio-económico de nuestras familias, ya que esto es una variable de la cual todavía depende el acceso a los recursos informáticos de nuestro alumnado. En este caso, basándome en mi experiencia, voy a describir aquello con lo que me encuentro yo, que trabajo en un centro concertado cuya familia-tipo es de nivel medio o medio-bajo. Este dato lo saco de los resultados que nos manda Conselleria a partir de las respuestas que dan las propias familias en las encuestas que realizan para las pruebas diagnósticas que se convocan anualmente (mira tú por donde, ya le he encontrado una utilidad a estas pruebas...). Éstas son las principales dificultades con las que se encuentra mi alumnado de 6º de Primaria cuando se enfrentan a la tecnología en la escuela:

a) Impaciencia ante cualquier demora en aquellos programas que ellos desean hacer. Supongo que esto es una consecuencia del ritmo vertiginoso en el que viven, y que les ha acostumbrado a obtener aquello que quieren sin tener que esperar apenas a ello. Pero es sorprendente ver cómo pretenden que el ordenador ejecute inmediatamente un comando tras otro, ya que no aguardan a que se realice el primero. Y si, por los motivos que sea, la página de Internet que hay que visitar no carga enseguida, empiezan a levantarse manos, acompañadas generalmente por unos gritos angustiados, que provocan la primera sensación de agobio en el profesorado.

b) En relación con el punto anterior, otra situación frecuente con la que hay que lidiar es la cantidad de pestañas que son capaces de abrir para una única búsqueda. Generalmente, sucede por la impaciencia que he nombrado antes, ya que mientras esperan a que se cargue una página, pueden abrir seis o siete más. Obviamente, cuando todas se cargan, la información que se les había pedido queda prácticamente ilocalizable, aparte de la saturación que ello conlleva en la red.

c) Curiosa es, también, la percepción que ellos tienen de que, si una página no carga, es porque algo no funciona bien en Internet. Sin embargo, cuando el profesor se acerca para solucionar el problema, simplemente comprobando que la URL esté correctamente escrita, suele bastar. Pero esto es algo que, por mucho que les insista, no se les pasa por la cabeza. ¡Cómo van a equivocarse ellos!

d) Otro de los problemas que se deriva de la situación anterior es su tendencia natural a entrar en absolutamente todos los hipervínculos y enlaces que les aparecen en las páginas que consultan, aunque no les sea necesario para realizar el trabajo que se les ha planteado.

e) También he detectado que el primer instinto que siguen cuando acceden a una página web es mover la barra de desplazamiento vertical de arriba a abajo sin ningún sentido, simplemente para ver todo lo que hay en ese menú. Y, en ocasiones van más allá. Si hay algo que les llama la atención en la parte de abajo de la página, no tienen ningún reparo en entrar al enlace que allí se les propone, saltándose todo lo anterior y yendo a parar a algún lugar que no saben relacionar con nada de lo aprendido anteriormente.

 f) Una causa posible de todos los problemas anteriores es la poca costumbre que tienen de leer lo que tienen delante de sus narices. No solamente ocurre con las páginas web o delante del ordenador. Esta carencia también se nota en la realización de actividades escritas "ordinarias", en las que son capaces de preguntar "¿aquí qué hay que hacer?", cuando el enunciado del ejercicio lo indica con toda claridad.

g) Avanzando un paso más en el uso de la tecnología en el ámbito educativo, he detectado que no tienen ninguna habilidad para usar con fluidez los buscadores de Internet. No dominan ni de lejos el uso de palabras clave, por lo que se pierden con muchísima facilidad a la hora de realizar alguna búsqueda.

h) Y, por último, por lo menos en el nivel en el que trabajo yo, no tienen ninguna costumbre de contrastar las informaciones que encuentran. Se creen "a pies juntillas" lo primero que encuentran, y cometen el error de dar por ciertas afirmaciones que no lo son.


Una vez dicho todo esto, me gustaría que esta entrada pueda ser útil para algo a algún lector. Por ello, quiero terminarla recomendando una serie de sencillas actividades que podéis hacer cuando os decidáis a organizar alguna actividad en la que el alumnado tenga que emplear la tecnología. Evidentemente, puede que más de uno las encuentre demasiado banales dado el nivel de su alumnado. Es imprescindible, por tanto, que cada cual conozca qué destreza tienen los chavales en el uso de estas herramientas para, a partir del mismo, proponerles actividades que se adapten bien tanto a su nivel como a lo que queremos conseguir. Ahí van mis consejos:

1.- Explica en el aula ordinaria, si es posible mostrándolo en la pizarra digital (aquellos que la tengan), la actividad que les planteas. Es importante que les quede claro en ese momento y se resuelvan todas las dudas que pueda haber, porque una vez conecten su artilugio digital (ordenador, tableta, móvil...) será realmente difícil volver a captar su atención.

2. - Comprueba que no hay ningún problema técnico antes de pedirles que hagan nada. Es decir, que Internet funciona correctamente, que las páginas web que quieres que visiten siguen activas... Es realmente caótico (y desmoralizador para el maestro, también hay que decirlo) que algo no funcione.

3.- Plantéales actividades simples, claras y perfectamente guiadas, con un objetivo establecido de antemano y, a ser posible, que puedan alcanzar en el tiempo de clase.

4.- Deja claro qué se les va a evaluar. Es muy importante empezar a cambiar la idea de que la evaluación es sinónimo de examen, que sepan que van a tener una nota en función de una serie de variables que esperamos que consigan.

Esto es solamente un punto de partida, como he dicho con anterioridad, muy sencillo. A partir de aquí, y una vez los alumnos van adquiriendo soltura y autonomía en el manejo de los recursos digitales, se nos abre un ilimitado abanico de posibilidades. ¡Aprovechémoslas!




miércoles, 5 de noviembre de 2014

PEPE



Hoy no escribo sobre metodologías, ni sobre nuevas tecnologías o experiencias y proyectos educativos. El tema de esta entrada es mucho más importante que todo eso. También voy a cambiar mi rutina de escritura, ya que suelo tardar varios días en escribir cada una de las cosas que escribo, pues lo reviso varias veces, modifico frases, quito otras... En esta ocasión, voy a escribir "de un tirón", intentando plasmar con letras todo aquello que me dicta el corazón. Hoy voy a escribir sobre Pepe.

¿Quién es Pepe? Pues Pepe es un referente educativo para muchas personas. No os molestéis en buscarle en Google o en la Wikipedia. Probablemente no encontaréis nada. Porque Pepe no ha dedicado su vida a dar congresos o publicar libros. Tampoco ha ganado ningún premio o cualquier otro reconocimiento en el ámbito educativo. Pero ha ganado cosas mucho más importantes que los premios. Pepe se ha ganado el respeto de cientos de alumnos que le tuvieron como maestro. Pepe se ha ganado la admiración de todos cuantos hemos tenido la suerte de trabajar con él. Pepe se ha ganado un lugar en el corazón de alumnos, familiares, compañeros de trabajo... Su huella es muy profunda, su recuerdo es imborrable, sus enseñanzas imperecederas. 

Los que te conocemos, te queremos, te admiramos, y desde ya, te echamos de menos.

Pepe falleció el pasado 4 de noviembre de 2014, a los 56 años de edad, y con muchas cosas por enseñarnos todavía.

Un abrazo, estés donde estés, MAESTRO.

miércoles, 29 de octubre de 2014

CÓMO SER UN DOCENTE INNOVADOR EN TRES SENCILLOS PASOS

*Imagen tomada de www.docentesinnovadores.com


Innovación educativa (o metodológica, didáctica, pedagógica... no importa). Uno de los conceptos más socorridos y utilizados en estos últimos tiempos. Realicemos una búsqueda en Google con estas palabras, a ver qué sucede.... ¡Más de 280.000 resultados! ¡Cientos de blogs dedicados a la innovación! ¡Miles de videos! ¡Montones de experiencias! Asusta un poco, ¿no os parece?

Con este panorama, es lógico que muchos maestros sientan vértigo ante la propuesta de innovar. Por definición, los docentes somos bastante inmovilistas y tradicionales en lo que se refiere a metodologías y formas de enseñar (a nosotros, ¡que no nos saquen de nuestra zona de confort!). Y la idea que se tiene de "innovación" no ayuda demasiado, la verdad. Estoy seguro de que si pedimos a nuestros compañeros qué es lo primero que les viene a cabeza cuando se les habla de este concepto, seguro que la mayoría lo asocian con grandes proyectos, con el uso de nuevas tecnologías e Internet, romper el esquema tradicional de horarios, salir del aula... Y si, para rematar la faena, se les habla de metodologías como "the flipped classroom" o " gamificación" es posible que alguno abra la ventana y salte en el acto.

Pero... ¿alguien se ha parado a reflexionar sobre el significado de la palabra "innovación"? Lo mejor será que acudamos a la Real Academia de la Lengua, para que nos dé algo de luz al respecto. Según encontramos en el diccionario, "innovar" significa "mudar o alterar algo, introduciendo novedades". Reflexionemos, pues, sobre este concepto, porque seguro que tranquilizará a todos aquellos que no os consideráis capaces de innovar. Para ser un maestro innovador no hace falta ser un revolucionario, ni descubrir nada nuevo. Sólo es necesario CAMBIAR ALGO, INTRODUCIR ALGUNA NOVEDAD EN EL AULA.

Así pues, si no lo habéis hecho ya, os voy a proponer tres sencillas acciones que podéis llevar a cabo en vuestras aulas (si es que no lo habéis hecho ya) para empezar a "innovar":

1.- Realiza algún pequeño cambio en los agrupamientos de tu aula. Pasa del trabajo individual a plantear actividades en parejas, tríos, equipos y gran grupo. Procura que los grupos sean heterogéneos y equilibrados, y déjales un poco de margen para el trabajo, aunque estés controlando en todo momento lo que suceda en los mismos. No tengas miedo al ruído en el aula. Es lógico que suban los decibelios en clase, y debes permitirlo, siempre y cuando estén hablando sobre lo que corresponde. Para facilitarte la labor, hay muchísimas técnicas de aprendizaje cooperativo que pueden ayudarte y darte ideas.

2.- Diseña actividades que promuevan una "socialización rica" del aula, bien invitando a alguien ajeno a entrar en el aula e interactuar con tu alumnado (socialización de fuera - adentro) o bien llevándote a tus alumnos fuera del centro para sean ellos quienes interactuen con su entorno (socialización de dentro - afuera).

3.- Pregunta a tus alumnos y a sus familias. Atrévete a escucharles. Averigua cuáles son sus deseos, sus intereses, sus necesidades. Y, en la medida de lo posible, trata que estos se puedan cumplir en clase. Y, además, que puedan evaluarse, tanto a ellos mismos como a sus compañeros.

¿Es posible que todo eso ya lo hagas o lo hayas hecho? Entonces... ¡puedes considerar que, en algún momento de tu carrera, has sido innovador! Y ni siquiera hemos utilizado las tan temidas, pero no imprescindibles, TIC. 

A partir de ahí, y poco a poco, nos podemos plantear otras pequeñas acciones que se puedan llevar a cabo para favorecer el cambio de modelo de escuela que demanda la sociedad actual. Eso sí, para no agobiar a nadie, esos pasos siguientes los trataremos en una entrada posterior, ¿de acuerdo?

viernes, 17 de octubre de 2014

ORGANÍZATE CON EFICACIA: EL MÉTODO GTD


Hace unas pocas semanas, y gracias a una entrada en uno de los blogs que sigo con asiduidad (http://justificaturespuesta.com/como-aumentar-la-productividad-docente-con-el-metodo-gtd/), cayó en mis manos uno de esos libros de "autoayuda" que proliferaron tanto a raíz del éxito de "¿Quién se ha llevado mi queso?". El artículo me pareció interesante, por lo que me decidí a comprar el libro. Ahora que ya lo he leído, me gustaría compartir con vosotros la experiencia que ello me ha supuesto.

En primer lugar, debo advertir que se trata de una obra pensada fundamentalmente para aquellas personas trabajan en un ámbito empresarial, por lo que no se trata de un libro que trate temas docentes. Por ello, hay algunas partes del mismo que tienen difícil aplicación para nosotros. Sin embargo, hay otras que sí nos pueden ayudar mucho en nuestra gestión y, es por ello, que recomiendo su lectura a cualquier maestro que sienta que no tiene tiempo para realizar todas las tareas que se nos exigen estos últimos tiempos. Como libro, tiene una lectura fácil y rápida. No resulta "indigesto" en ningún momento y, con un poco de dedicación, se puede terminar en apenas una o dos semanas. Y, con respecto a qué apartados son de aplicación para nosotros y cuáles no... dependerá del punto de partida de cada uno. Recomiendo que se lea con sentido crítico y analítico, tomando aquellas ideas que realmente creamos que nos pueden ser útiles, y desechando aquellas que no.

En mi caso, debo admitir que la lectura y aplicación de aquellas ideas que he seleccionado del método propuesto me ha ayudado bastante a mejorar mi organización y a gestionar con más fluidez y eficacia los recursos que manejo. Y un efecto colateral a esto, aunque también se señala como uno de los propósitos principales que tenía el autor cuando escribió esta obra, es que me encuentro mucho más relajado y tranquilo, y percibo que mi nivel de estrés se ha reducido también notablemente.

No es mi intención hacer aquí un exhaustivo resumen de todas las propuestas que se hacen en el libro, ni mucho menos. Quien esté muy interesado, que lo compre y lo lea, seguro que no se arrepentirá. De todos modos, para que os hagáis una idea de qué planteamiento hace, os dejo este diagrama de flujo:

Éste es el sistema de organización que plantea el autor, David Allen, y que luego desarrolla a lo largo de las páginas de su ensayo. Por cierto, GTD es el acrónimo de las palabras inglesas "Getting Things Done", que se podría traducir como "Conseguir que se hagan las cosas". 

De todos los planteamientos que encontramos en esta propuesta, voy a destacar las tres cosas que yo he decidido aplicar en mi vida, y que me están funcionando realmente bien:

1.- Sacar las cosas de la cabeza: según el autor, intentar recordar las cosas que tenemos que hacer nos quita mucha energía, nos distrae mientras tratamos de hacer otras, y nos genera mucho estrés. Es fundamental que lo anotemos todo en el momento en que se nos ocurre. Yo ya lo estoy haciendo. Y realmente funciona. Es sorprendente cómo, por el simple hecho de saber que lo tengo anotado y que ya no se me va a olvidar, soy capaz de eliminarlo de mi cabeza. Por supuesto, tal y como he comentado con anterioridad, es importante tomar esta propuesta según tus posibilidades y adaptándola a las mismas. Este libro ya tiene unos años, la tecnología ha avanzado, y nuestra profesión tiene unas características y necesidades que no son idénticas a las de un empresario. 
Yo utilizo, básicamente, tres recursos para dejar anotadas las tareas que tengo: 
a) El correo electrónico: todo lo que me llega lo tengo organizado por carpetas. Es un buen recurso para saber qué tengo pendiente.

b) Mi agenda escolar: las tareas que tienen que ver con la gestión del aula las anoto allí.

c) Una aplicación llamada Evernote. Imprescindible me resulta su versión para móvil, ya que éste lo suelo llevar siempre encima y me permite anotar cualquier cosa que se me ocurra en todo momento. Además, lo tengo también instalado en mi portátil (para consultarlo en el trabajo) y en el PC (para consultas en casa). Sincroniza automáticamente, por lo que es una herramienta muy recomendable.

2.- La regla de los dos minutos: según prescribe esta regla, si una tarea te va a llevar menos de dos minutos... ¡hazla ya! Parece una tontería, pero yo me estoy dando cuenta que, aplicando esta sencilla regla, el número de tareas que se me acumulan está disminuyendo muy rápidamente. Y tengo la sensación de ser mucho más ágil y eficaz.

3.- Situación - tiempo - energía - prioridad: esta fórmula se aplica para decidir qué tareas realizar en primer lugar. Se trata de seguir, en este orden, estos criterios. Es decir, primero haré aquellas tareas que solo pueda hacer en el sitio en el que estoy (situación), después aquellas para las que sé que tengo tiempo suficiente para terminarlas (tiempo), luego, aquéllas que me encuentro con fuerzas y ganas para hacer (energía) y por último, si se dan todos estos criterios para varias actividades, elegiré hacer aquélla que es más urgente (prioridad).

Quiero terminar esta entrada animándoos a leer el libro y poner en marcha este método (o parte de él). Como he empezado diciendo, leer un artículo similar a éste en un blog fue mi motivación para hacerlo. Me sentiría muy satisfecho si alguien siguiera ese ejemplo y la lectura de estas líneas le animaran a hacerlo. 


lunes, 6 de octubre de 2014

"PRESTIGIO" Y "DOCENTE" SON TÉRMINOS CONTRADICTORIOS

Un par de vídeos para introducir la reflexión que quiero compartir hoy con vosotros:




Hablar del prestigio de la profesión docente, hoy en día,es poco más o menos lo mismo que hablar de la caída del Imperio Romano: en ambos casos se trata de hechos del pasado. La nuestra es una profesión absolutamente desprestigiada, vilipendiada y cuestionada. Es triste decirlo, pero así hay que reconocerlo. 
No sabría qué ha ocurrido para que esto sea así, pero en cuestión de pocos años, el maestro ha pasado de ser una figura reconocida y respetada, a ser el blanco de las críticas de gran parte de la sociedad. No he realizado ningún estudio para poder presentar aquí cuáles han sido los motivos para ello, pero sí tengo algunas sospechas acerca de los agentes que han provocado esta situación. Puedo estar equivocado, pero voy a tratar de presentároslos:

1.- Los políticos y administración educativa: obviamente, no resulta serio lo que está sucediendo con la legislación educativa en estos últimos 20 años. Reformas, contrarreformas y requetecontrarreformas. Esta falta de estabilidad, y el uso de la educación como arma política no favorece sino el enfrentamiento entre diferentes colectivos y la sensación de que pueden hacer con nosotros lo que les venga en gana. Además, desde la propia administración educativa, con sus decretos, órdenes y resoluciones varias, se está promoviendo el debate social sobre algunas cuestiones "polémicas" (vamos a decirlo así). La bandera de este desprestigio es, evidentemente, la cuestión de las vacaciones....

2.- Las madres / padres del alumnado:  todo el mundo opina sobre lo que hacemos, cada vez tengo una mayor sensación de que, si pudieran, nos organizarían las aulas y todo el colegio. En lugar de ser nuestros aliados, y darse cuenta de que lo que hacemos, lo que proponemos y decidimos tienen como único fin el lograr una mejor educación de sus hijas / os, parece que seamos sus enemigos, que queramos molestarles con nuestras observaciones y que amenazamos la comodidad en la que están instalados con nuestras sugerencias. No lo digo yo, solamente. Como muestra, os recomiendo que leáis estos fabulosos artículo acerca de una de las últimas situaciones con la que nos encontramos:

Sin embargo, paradójicamente, a pesar de esa falta de confianza en los colegios y en los profesionales que trabajan con sus hijos, demandan que puedan pasar cada vez más tiempo en la escuela. Los apuntan a todas las actividades extraescolares que pueden, y si por ellos fuera, la jornada escolar empezaría a las 9 de la mañana (antes, no, que tampoco apetece tener que madrugar demasiado) y terminaría a las 20:00. Así les daría tiempo a tomar café con las amigas, ir al gimnasio, ver "Sálvame" tranquilamente... ¡y ponernos a parir por lo poco que trabajamos! No sé si el aumento del paro ha contribuido a esto, pero en muchas ocasiones me da la sensación de que no tienen otra cosa en que pensar, así que dedican sus esfuerzos intelectuales a criticar lo que se hace en el colegio de sus hijos... Un poco de humor gráfico para ejemplificar la actitud de muchas familias hacia la figura del maestro:



3.- El propio profesorado: me he dejado para el final al colectivo al que trabajo, porque una grandísima parte de culpa de lo que nos sucede la tenemos nosotros mismos. De hecho, debo decir que esta entrada en el blog se desencadena a partir de una rocambolesca situación que he conocido estas últimas semanas. Y que ha provocado mi indignación, como imagino habréis podido ver a lo largo de las líneas anteriores. Os pongo en antecedentes. La Conselleria de Educación de la Comunidad Valenciana (vuelta al primer agente que he señalado como culpable de lo que ocurre) decidió, antes de las vacaciones veraniegas, regular el horario de los colegio para Educación Primaria, de manera que todas las sesiones lectivas duren 45' y haya un total de 6 al día, 4 por la mañana y 2 por la tarde. Además, la ley especifica que la jornada escolar empieza a las 9'00 y termina a las 17'00. Vamos, no hay que ser un gran matemático para sacar el horario. La única posible intervención que teníamos los centros era determinar si las tardes queríamos empezar a las 15'30 y terminar a las 17'00, o solicitar una modificación para empezar a las 15'00 y terminar a las 16'30. En todo caso, las madres / padres (vuelta al segundo agente que he señalado como culpable de lo que ocurre) de nuestro alumnado se iban a ver perjudicados, ya que la hora del café / siesta / gimnasio se les acorta. Así ha sido, y así nos lo han hecho saber con diferentes grados de educación, claro está. Obviamente, a ninguno de los damnificados se le ocurre culpar de este enorme perjuicio que sufren a la administración, sino que, naturalmente, la culpa es del colegio al que van sus hijos...

Era importante conocer estos antecedentes, porque la decisión tomada por algunos centros cercanos al que yo trabajo ha sido... ¡MANTENER EL HORARIO DE 15'00 A 17'00! ¿Qué tiene esto de sorprendente? Simplemente, que se obliga al profesorado a trabajar media hora más al día, sistemáticamente, durante todo el curso. Esto hace un total de 2'5 horas extra semanales a la semana; es decir, 10 horas extra mensuales durante todo el curso... Eso, sin tener en cuenta las horas que luego empeñamos en casa. Esas horas que prácticamente nadie en la sociedad sabe que se hacen, aunque nosotros y nuestras familias sí que lo saben.

Quiero recalcar en este punto la obligatoriedad que he comentado anteriormente, porque lo que comentan las madres entre sí es que se han ofrecido voluntariamente para ofrecer un mejor servicio a las familias. ¡Y un cuerno! ¿Cómo puede haber alguien que se crea esto? A mí me resulta absolutamente inverosímil que TODOS los trabajadores se hayan ofrecido para trabajar TODOS los días de la semana durante TODO el curso... A no ser que en esos colegios los maestros sean todos solteros, sin aficiones fuera de su trabajo ni vida personal. En ese caso, podría llegar a entenderlo.

Y esto me lleva a plantearme una segunda cuestión. ¿Durante cuánto tiempo piensan sostener esta situación? Imagino que la intención de la dirección del colegio será solicitar la jornada continua a partir del próximo curso (cuestión sobre la que tengo intención de incluir una entrada también en este blog), pero mucho me temo que esta situación de explotación laboral no mejoraría con este cambio.

Sinceramente, considero este hecho absolutamente vergonzoso y denigrante para nuestra profesión. Si estamos dispuestos a consentir esto, a que nos pisoteen de esta manera... ¿cómo vamos a pedir un mínimo de respeto hacia nuestra labor? Perdemos toda nuestra autoridad, desde el mismo momento en que los afectados consienten este atropello. Debo decir que soy consciente de lo sencillo que resulta criticar a otros compañeros cuando yo mismo no me he visto en esta disyuntiva. Yo creo que me negaría, pero uno nunca puede decir "de este agua no beberé", sobre todo si el único jornal que entra en casa es el propio y una rebeldía así puede suponer la pérdida del puesto de trabajo. Ahora bien, ¿para qué tenemos enlaces sindicales en los colegios? ¿No hay nadie que nos pueda defender ante este tipo de tropelías? 

Por último, sin pretender ser vidente ni jugar a adivinar el futuro, me temo que esta situación puede desencadenar en una serie de consecuencias negativas para la formación del alumnado. En primer lugar, no creo que el ambiente en el que se vaya a trabajar sea óptimo. Por otra parte, ¿estará dispuesto el profesorado a realizar algún tipo de sacrificio más? Me figuro que es más que posible que el profesorado no tenga ninguna gana de organizar actividades complementarias que le suponga alargar todavía más su jornada laboral. Y qué decir de la formación permanente. ¿Se les puede pedir a estos profesionales que sacrifiquen todavía más su vida familiar asistiendo a congresos, conferencias, cursos...?

Para finalizar, una duda, ¿sabéis de alguna otra profesión en la que se dé este tipo de situaciones?

P.D.: Estoy totalmente indignado, y supongo que se me nota. Si he podido ofender a alguien con algún comentario, pido disculpas.