miércoles, 26 de noviembre de 2014

NATIVOS DIGITALES


Uno de los conceptos más repetidos por los gurús de las TIC es éste de "nativos digitales" y, con toda certeza, los que estáis leyendo está entrada lo habréis oído más de una y dos veces. En cualquier caso, como no es el objetivo de esta entrada presentaros el concepto, os dejo aquí un enlace al artículo de Marc Prensky que lo inició todo, por si alguien tiene interés en acudir a la fuente original:

Marc Prensky: NATIVOS E INMIGRANTES DIGITALES

Y si no le conocéis, en el siguiente video os lo presento en persona:
 

En mi humilde opinión, este concepto es muy apropiado para referirse a unas generaciones de niños y niñas que desde el mismo momento de su nacimiento están rodeados de tecnología por todas partes, y que tienen a su alcance una grandísima cantidad de recursos y dispositivos para realizar múltiples tareas. Por ello, están absolutamente familiarizados con estas herramientas, nada de ellas les es ajeno. Muchos de nosotros nos sorprendemos viendo cómo son capaces de manejar con muy pocos años de edad, móviles y tabletas con sus diminutos deditos. Y si nos remotamos un poco más allá, sus abuelos quedan absolutamente perplejos ante la facilidad con la que llevan el ratón del ordenador al sitio sin ninguna dificultad, cuando a ellos les cuesta tanto dominar esta simple habilidad.

Sin embargo, este concepto ha ido distorsionándose hasta el punto de, como definió muy bien un amigo mío, pensar que los nativos digitales salen ya del útero materno (en realidad no lo dijo así, sino con un vulgarismo, pero lo voy a suavizar aquí) programando en PHP. Y esta idea lleva a muchos maestros a no querer llevar a sus alumnos al aula de informática, bien porque temen que los pupilos superen al docente en destreza y conocimiento tecnológico, bien porque aseguran que estos, en sus casas, ya tienen garantizado un acceso y, por tanto, dominio de aquellas habilidades básicas en el uso de las diferentes tecnologías.

Y aquí, precisamente, es donde está el gran error. Basta con que nos atrevamos a realizar una sola incursión al aula de informática y les propongamos un sencillito trabajo de búsqueda e investigación para darnos cuenta de que, en la mayoría de los casos, de eso, nada de nada. En primer lugar, vamos a poder constatar que la brecha digital, aunque se ha reducido mucho en los últimos años, todavía existe. Eso ya nos supone un primer hándicap que debemos salvar, pues nos obligará a enfrentarnos a algunos alumnos que ni siquiera saben poner en marcha su ordenador. Y, en segundo lugar, veremos que, si se les saca de Tuenti, webs de juegos en flash y alguna otra aplicación que ya tengan instalada en su computadora, tienen serias deficiencias.

No soy un experto en sociología, ni he hecho ningún estudio al respecto, pero me atrevo a aventurar que las dificultades con las que nos podemos encontrar variarán según el nivel socio-económico de nuestras familias, ya que esto es una variable de la cual todavía depende el acceso a los recursos informáticos de nuestro alumnado. En este caso, basándome en mi experiencia, voy a describir aquello con lo que me encuentro yo, que trabajo en un centro concertado cuya familia-tipo es de nivel medio o medio-bajo. Este dato lo saco de los resultados que nos manda Conselleria a partir de las respuestas que dan las propias familias en las encuestas que realizan para las pruebas diagnósticas que se convocan anualmente (mira tú por donde, ya le he encontrado una utilidad a estas pruebas...). Éstas son las principales dificultades con las que se encuentra mi alumnado de 6º de Primaria cuando se enfrentan a la tecnología en la escuela:

a) Impaciencia ante cualquier demora en aquellos programas que ellos desean hacer. Supongo que esto es una consecuencia del ritmo vertiginoso en el que viven, y que les ha acostumbrado a obtener aquello que quieren sin tener que esperar apenas a ello. Pero es sorprendente ver cómo pretenden que el ordenador ejecute inmediatamente un comando tras otro, ya que no aguardan a que se realice el primero. Y si, por los motivos que sea, la página de Internet que hay que visitar no carga enseguida, empiezan a levantarse manos, acompañadas generalmente por unos gritos angustiados, que provocan la primera sensación de agobio en el profesorado.

b) En relación con el punto anterior, otra situación frecuente con la que hay que lidiar es la cantidad de pestañas que son capaces de abrir para una única búsqueda. Generalmente, sucede por la impaciencia que he nombrado antes, ya que mientras esperan a que se cargue una página, pueden abrir seis o siete más. Obviamente, cuando todas se cargan, la información que se les había pedido queda prácticamente ilocalizable, aparte de la saturación que ello conlleva en la red.

c) Curiosa es, también, la percepción que ellos tienen de que, si una página no carga, es porque algo no funciona bien en Internet. Sin embargo, cuando el profesor se acerca para solucionar el problema, simplemente comprobando que la URL esté correctamente escrita, suele bastar. Pero esto es algo que, por mucho que les insista, no se les pasa por la cabeza. ¡Cómo van a equivocarse ellos!

d) Otro de los problemas que se deriva de la situación anterior es su tendencia natural a entrar en absolutamente todos los hipervínculos y enlaces que les aparecen en las páginas que consultan, aunque no les sea necesario para realizar el trabajo que se les ha planteado.

e) También he detectado que el primer instinto que siguen cuando acceden a una página web es mover la barra de desplazamiento vertical de arriba a abajo sin ningún sentido, simplemente para ver todo lo que hay en ese menú. Y, en ocasiones van más allá. Si hay algo que les llama la atención en la parte de abajo de la página, no tienen ningún reparo en entrar al enlace que allí se les propone, saltándose todo lo anterior y yendo a parar a algún lugar que no saben relacionar con nada de lo aprendido anteriormente.

 f) Una causa posible de todos los problemas anteriores es la poca costumbre que tienen de leer lo que tienen delante de sus narices. No solamente ocurre con las páginas web o delante del ordenador. Esta carencia también se nota en la realización de actividades escritas "ordinarias", en las que son capaces de preguntar "¿aquí qué hay que hacer?", cuando el enunciado del ejercicio lo indica con toda claridad.

g) Avanzando un paso más en el uso de la tecnología en el ámbito educativo, he detectado que no tienen ninguna habilidad para usar con fluidez los buscadores de Internet. No dominan ni de lejos el uso de palabras clave, por lo que se pierden con muchísima facilidad a la hora de realizar alguna búsqueda.

h) Y, por último, por lo menos en el nivel en el que trabajo yo, no tienen ninguna costumbre de contrastar las informaciones que encuentran. Se creen "a pies juntillas" lo primero que encuentran, y cometen el error de dar por ciertas afirmaciones que no lo son.


Una vez dicho todo esto, me gustaría que esta entrada pueda ser útil para algo a algún lector. Por ello, quiero terminarla recomendando una serie de sencillas actividades que podéis hacer cuando os decidáis a organizar alguna actividad en la que el alumnado tenga que emplear la tecnología. Evidentemente, puede que más de uno las encuentre demasiado banales dado el nivel de su alumnado. Es imprescindible, por tanto, que cada cual conozca qué destreza tienen los chavales en el uso de estas herramientas para, a partir del mismo, proponerles actividades que se adapten bien tanto a su nivel como a lo que queremos conseguir. Ahí van mis consejos:

1.- Explica en el aula ordinaria, si es posible mostrándolo en la pizarra digital (aquellos que la tengan), la actividad que les planteas. Es importante que les quede claro en ese momento y se resuelvan todas las dudas que pueda haber, porque una vez conecten su artilugio digital (ordenador, tableta, móvil...) será realmente difícil volver a captar su atención.

2. - Comprueba que no hay ningún problema técnico antes de pedirles que hagan nada. Es decir, que Internet funciona correctamente, que las páginas web que quieres que visiten siguen activas... Es realmente caótico (y desmoralizador para el maestro, también hay que decirlo) que algo no funcione.

3.- Plantéales actividades simples, claras y perfectamente guiadas, con un objetivo establecido de antemano y, a ser posible, que puedan alcanzar en el tiempo de clase.

4.- Deja claro qué se les va a evaluar. Es muy importante empezar a cambiar la idea de que la evaluación es sinónimo de examen, que sepan que van a tener una nota en función de una serie de variables que esperamos que consigan.

Esto es solamente un punto de partida, como he dicho con anterioridad, muy sencillo. A partir de aquí, y una vez los alumnos van adquiriendo soltura y autonomía en el manejo de los recursos digitales, se nos abre un ilimitado abanico de posibilidades. ¡Aprovechémoslas!




miércoles, 5 de noviembre de 2014

PEPE



Hoy no escribo sobre metodologías, ni sobre nuevas tecnologías o experiencias y proyectos educativos. El tema de esta entrada es mucho más importante que todo eso. También voy a cambiar mi rutina de escritura, ya que suelo tardar varios días en escribir cada una de las cosas que escribo, pues lo reviso varias veces, modifico frases, quito otras... En esta ocasión, voy a escribir "de un tirón", intentando plasmar con letras todo aquello que me dicta el corazón. Hoy voy a escribir sobre Pepe.

¿Quién es Pepe? Pues Pepe es un referente educativo para muchas personas. No os molestéis en buscarle en Google o en la Wikipedia. Probablemente no encontaréis nada. Porque Pepe no ha dedicado su vida a dar congresos o publicar libros. Tampoco ha ganado ningún premio o cualquier otro reconocimiento en el ámbito educativo. Pero ha ganado cosas mucho más importantes que los premios. Pepe se ha ganado el respeto de cientos de alumnos que le tuvieron como maestro. Pepe se ha ganado la admiración de todos cuantos hemos tenido la suerte de trabajar con él. Pepe se ha ganado un lugar en el corazón de alumnos, familiares, compañeros de trabajo... Su huella es muy profunda, su recuerdo es imborrable, sus enseñanzas imperecederas. 

Los que te conocemos, te queremos, te admiramos, y desde ya, te echamos de menos.

Pepe falleció el pasado 4 de noviembre de 2014, a los 56 años de edad, y con muchas cosas por enseñarnos todavía.

Un abrazo, estés donde estés, MAESTRO.

miércoles, 29 de octubre de 2014

CÓMO SER UN DOCENTE INNOVADOR EN TRES SENCILLOS PASOS

*Imagen tomada de www.docentesinnovadores.com


Innovación educativa (o metodológica, didáctica, pedagógica... no importa). Uno de los conceptos más socorridos y utilizados en estos últimos tiempos. Realicemos una búsqueda en Google con estas palabras, a ver qué sucede.... ¡Más de 280.000 resultados! ¡Cientos de blogs dedicados a la innovación! ¡Miles de videos! ¡Montones de experiencias! Asusta un poco, ¿no os parece?

Con este panorama, es lógico que muchos maestros sientan vértigo ante la propuesta de innovar. Por definición, los docentes somos bastante inmovilistas y tradicionales en lo que se refiere a metodologías y formas de enseñar (a nosotros, ¡que no nos saquen de nuestra zona de confort!). Y la idea que se tiene de "innovación" no ayuda demasiado, la verdad. Estoy seguro de que si pedimos a nuestros compañeros qué es lo primero que les viene a cabeza cuando se les habla de este concepto, seguro que la mayoría lo asocian con grandes proyectos, con el uso de nuevas tecnologías e Internet, romper el esquema tradicional de horarios, salir del aula... Y si, para rematar la faena, se les habla de metodologías como "the flipped classroom" o " gamificación" es posible que alguno abra la ventana y salte en el acto.

Pero... ¿alguien se ha parado a reflexionar sobre el significado de la palabra "innovación"? Lo mejor será que acudamos a la Real Academia de la Lengua, para que nos dé algo de luz al respecto. Según encontramos en el diccionario, "innovar" significa "mudar o alterar algo, introduciendo novedades". Reflexionemos, pues, sobre este concepto, porque seguro que tranquilizará a todos aquellos que no os consideráis capaces de innovar. Para ser un maestro innovador no hace falta ser un revolucionario, ni descubrir nada nuevo. Sólo es necesario CAMBIAR ALGO, INTRODUCIR ALGUNA NOVEDAD EN EL AULA.

Así pues, si no lo habéis hecho ya, os voy a proponer tres sencillas acciones que podéis llevar a cabo en vuestras aulas (si es que no lo habéis hecho ya) para empezar a "innovar":

1.- Realiza algún pequeño cambio en los agrupamientos de tu aula. Pasa del trabajo individual a plantear actividades en parejas, tríos, equipos y gran grupo. Procura que los grupos sean heterogéneos y equilibrados, y déjales un poco de margen para el trabajo, aunque estés controlando en todo momento lo que suceda en los mismos. No tengas miedo al ruído en el aula. Es lógico que suban los decibelios en clase, y debes permitirlo, siempre y cuando estén hablando sobre lo que corresponde. Para facilitarte la labor, hay muchísimas técnicas de aprendizaje cooperativo que pueden ayudarte y darte ideas.

2.- Diseña actividades que promuevan una "socialización rica" del aula, bien invitando a alguien ajeno a entrar en el aula e interactuar con tu alumnado (socialización de fuera - adentro) o bien llevándote a tus alumnos fuera del centro para sean ellos quienes interactuen con su entorno (socialización de dentro - afuera).

3.- Pregunta a tus alumnos y a sus familias. Atrévete a escucharles. Averigua cuáles son sus deseos, sus intereses, sus necesidades. Y, en la medida de lo posible, trata que estos se puedan cumplir en clase. Y, además, que puedan evaluarse, tanto a ellos mismos como a sus compañeros.

¿Es posible que todo eso ya lo hagas o lo hayas hecho? Entonces... ¡puedes considerar que, en algún momento de tu carrera, has sido innovador! Y ni siquiera hemos utilizado las tan temidas, pero no imprescindibles, TIC. 

A partir de ahí, y poco a poco, nos podemos plantear otras pequeñas acciones que se puedan llevar a cabo para favorecer el cambio de modelo de escuela que demanda la sociedad actual. Eso sí, para no agobiar a nadie, esos pasos siguientes los trataremos en una entrada posterior, ¿de acuerdo?

viernes, 17 de octubre de 2014

ORGANÍZATE CON EFICACIA: EL MÉTODO GTD


Hace unas pocas semanas, y gracias a una entrada en uno de los blogs que sigo con asiduidad (http://justificaturespuesta.com/como-aumentar-la-productividad-docente-con-el-metodo-gtd/), cayó en mis manos uno de esos libros de "autoayuda" que proliferaron tanto a raíz del éxito de "¿Quién se ha llevado mi queso?". El artículo me pareció interesante, por lo que me decidí a comprar el libro. Ahora que ya lo he leído, me gustaría compartir con vosotros la experiencia que ello me ha supuesto.

En primer lugar, debo advertir que se trata de una obra pensada fundamentalmente para aquellas personas trabajan en un ámbito empresarial, por lo que no se trata de un libro que trate temas docentes. Por ello, hay algunas partes del mismo que tienen difícil aplicación para nosotros. Sin embargo, hay otras que sí nos pueden ayudar mucho en nuestra gestión y, es por ello, que recomiendo su lectura a cualquier maestro que sienta que no tiene tiempo para realizar todas las tareas que se nos exigen estos últimos tiempos. Como libro, tiene una lectura fácil y rápida. No resulta "indigesto" en ningún momento y, con un poco de dedicación, se puede terminar en apenas una o dos semanas. Y, con respecto a qué apartados son de aplicación para nosotros y cuáles no... dependerá del punto de partida de cada uno. Recomiendo que se lea con sentido crítico y analítico, tomando aquellas ideas que realmente creamos que nos pueden ser útiles, y desechando aquellas que no.

En mi caso, debo admitir que la lectura y aplicación de aquellas ideas que he seleccionado del método propuesto me ha ayudado bastante a mejorar mi organización y a gestionar con más fluidez y eficacia los recursos que manejo. Y un efecto colateral a esto, aunque también se señala como uno de los propósitos principales que tenía el autor cuando escribió esta obra, es que me encuentro mucho más relajado y tranquilo, y percibo que mi nivel de estrés se ha reducido también notablemente.

No es mi intención hacer aquí un exhaustivo resumen de todas las propuestas que se hacen en el libro, ni mucho menos. Quien esté muy interesado, que lo compre y lo lea, seguro que no se arrepentirá. De todos modos, para que os hagáis una idea de qué planteamiento hace, os dejo este diagrama de flujo:

Éste es el sistema de organización que plantea el autor, David Allen, y que luego desarrolla a lo largo de las páginas de su ensayo. Por cierto, GTD es el acrónimo de las palabras inglesas "Getting Things Done", que se podría traducir como "Conseguir que se hagan las cosas". 

De todos los planteamientos que encontramos en esta propuesta, voy a destacar las tres cosas que yo he decidido aplicar en mi vida, y que me están funcionando realmente bien:

1.- Sacar las cosas de la cabeza: según el autor, intentar recordar las cosas que tenemos que hacer nos quita mucha energía, nos distrae mientras tratamos de hacer otras, y nos genera mucho estrés. Es fundamental que lo anotemos todo en el momento en que se nos ocurre. Yo ya lo estoy haciendo. Y realmente funciona. Es sorprendente cómo, por el simple hecho de saber que lo tengo anotado y que ya no se me va a olvidar, soy capaz de eliminarlo de mi cabeza. Por supuesto, tal y como he comentado con anterioridad, es importante tomar esta propuesta según tus posibilidades y adaptándola a las mismas. Este libro ya tiene unos años, la tecnología ha avanzado, y nuestra profesión tiene unas características y necesidades que no son idénticas a las de un empresario. 
Yo utilizo, básicamente, tres recursos para dejar anotadas las tareas que tengo: 
a) El correo electrónico: todo lo que me llega lo tengo organizado por carpetas. Es un buen recurso para saber qué tengo pendiente.

b) Mi agenda escolar: las tareas que tienen que ver con la gestión del aula las anoto allí.

c) Una aplicación llamada Evernote. Imprescindible me resulta su versión para móvil, ya que éste lo suelo llevar siempre encima y me permite anotar cualquier cosa que se me ocurra en todo momento. Además, lo tengo también instalado en mi portátil (para consultarlo en el trabajo) y en el PC (para consultas en casa). Sincroniza automáticamente, por lo que es una herramienta muy recomendable.

2.- La regla de los dos minutos: según prescribe esta regla, si una tarea te va a llevar menos de dos minutos... ¡hazla ya! Parece una tontería, pero yo me estoy dando cuenta que, aplicando esta sencilla regla, el número de tareas que se me acumulan está disminuyendo muy rápidamente. Y tengo la sensación de ser mucho más ágil y eficaz.

3.- Situación - tiempo - energía - prioridad: esta fórmula se aplica para decidir qué tareas realizar en primer lugar. Se trata de seguir, en este orden, estos criterios. Es decir, primero haré aquellas tareas que solo pueda hacer en el sitio en el que estoy (situación), después aquellas para las que sé que tengo tiempo suficiente para terminarlas (tiempo), luego, aquéllas que me encuentro con fuerzas y ganas para hacer (energía) y por último, si se dan todos estos criterios para varias actividades, elegiré hacer aquélla que es más urgente (prioridad).

Quiero terminar esta entrada animándoos a leer el libro y poner en marcha este método (o parte de él). Como he empezado diciendo, leer un artículo similar a éste en un blog fue mi motivación para hacerlo. Me sentiría muy satisfecho si alguien siguiera ese ejemplo y la lectura de estas líneas le animaran a hacerlo. 


lunes, 6 de octubre de 2014

"PRESTIGIO" Y "DOCENTE" SON TÉRMINOS CONTRADICTORIOS

Un par de vídeos para introducir la reflexión que quiero compartir hoy con vosotros:




Hablar del prestigio de la profesión docente, hoy en día,es poco más o menos lo mismo que hablar de la caída del Imperio Romano: en ambos casos se trata de hechos del pasado. La nuestra es una profesión absolutamente desprestigiada, vilipendiada y cuestionada. Es triste decirlo, pero así hay que reconocerlo. 
No sabría qué ha ocurrido para que esto sea así, pero en cuestión de pocos años, el maestro ha pasado de ser una figura reconocida y respetada, a ser el blanco de las críticas de gran parte de la sociedad. No he realizado ningún estudio para poder presentar aquí cuáles han sido los motivos para ello, pero sí tengo algunas sospechas acerca de los agentes que han provocado esta situación. Puedo estar equivocado, pero voy a tratar de presentároslos:

1.- Los políticos y administración educativa: obviamente, no resulta serio lo que está sucediendo con la legislación educativa en estos últimos 20 años. Reformas, contrarreformas y requetecontrarreformas. Esta falta de estabilidad, y el uso de la educación como arma política no favorece sino el enfrentamiento entre diferentes colectivos y la sensación de que pueden hacer con nosotros lo que les venga en gana. Además, desde la propia administración educativa, con sus decretos, órdenes y resoluciones varias, se está promoviendo el debate social sobre algunas cuestiones "polémicas" (vamos a decirlo así). La bandera de este desprestigio es, evidentemente, la cuestión de las vacaciones....

2.- Las madres / padres del alumnado:  todo el mundo opina sobre lo que hacemos, cada vez tengo una mayor sensación de que, si pudieran, nos organizarían las aulas y todo el colegio. En lugar de ser nuestros aliados, y darse cuenta de que lo que hacemos, lo que proponemos y decidimos tienen como único fin el lograr una mejor educación de sus hijas / os, parece que seamos sus enemigos, que queramos molestarles con nuestras observaciones y que amenazamos la comodidad en la que están instalados con nuestras sugerencias. No lo digo yo, solamente. Como muestra, os recomiendo que leáis estos fabulosos artículo acerca de una de las últimas situaciones con la que nos encontramos:

Sin embargo, paradójicamente, a pesar de esa falta de confianza en los colegios y en los profesionales que trabajan con sus hijos, demandan que puedan pasar cada vez más tiempo en la escuela. Los apuntan a todas las actividades extraescolares que pueden, y si por ellos fuera, la jornada escolar empezaría a las 9 de la mañana (antes, no, que tampoco apetece tener que madrugar demasiado) y terminaría a las 20:00. Así les daría tiempo a tomar café con las amigas, ir al gimnasio, ver "Sálvame" tranquilamente... ¡y ponernos a parir por lo poco que trabajamos! No sé si el aumento del paro ha contribuido a esto, pero en muchas ocasiones me da la sensación de que no tienen otra cosa en que pensar, así que dedican sus esfuerzos intelectuales a criticar lo que se hace en el colegio de sus hijos... Un poco de humor gráfico para ejemplificar la actitud de muchas familias hacia la figura del maestro:



3.- El propio profesorado: me he dejado para el final al colectivo al que trabajo, porque una grandísima parte de culpa de lo que nos sucede la tenemos nosotros mismos. De hecho, debo decir que esta entrada en el blog se desencadena a partir de una rocambolesca situación que he conocido estas últimas semanas. Y que ha provocado mi indignación, como imagino habréis podido ver a lo largo de las líneas anteriores. Os pongo en antecedentes. La Conselleria de Educación de la Comunidad Valenciana (vuelta al primer agente que he señalado como culpable de lo que ocurre) decidió, antes de las vacaciones veraniegas, regular el horario de los colegio para Educación Primaria, de manera que todas las sesiones lectivas duren 45' y haya un total de 6 al día, 4 por la mañana y 2 por la tarde. Además, la ley especifica que la jornada escolar empieza a las 9'00 y termina a las 17'00. Vamos, no hay que ser un gran matemático para sacar el horario. La única posible intervención que teníamos los centros era determinar si las tardes queríamos empezar a las 15'30 y terminar a las 17'00, o solicitar una modificación para empezar a las 15'00 y terminar a las 16'30. En todo caso, las madres / padres (vuelta al segundo agente que he señalado como culpable de lo que ocurre) de nuestro alumnado se iban a ver perjudicados, ya que la hora del café / siesta / gimnasio se les acorta. Así ha sido, y así nos lo han hecho saber con diferentes grados de educación, claro está. Obviamente, a ninguno de los damnificados se le ocurre culpar de este enorme perjuicio que sufren a la administración, sino que, naturalmente, la culpa es del colegio al que van sus hijos...

Era importante conocer estos antecedentes, porque la decisión tomada por algunos centros cercanos al que yo trabajo ha sido... ¡MANTENER EL HORARIO DE 15'00 A 17'00! ¿Qué tiene esto de sorprendente? Simplemente, que se obliga al profesorado a trabajar media hora más al día, sistemáticamente, durante todo el curso. Esto hace un total de 2'5 horas extra semanales a la semana; es decir, 10 horas extra mensuales durante todo el curso... Eso, sin tener en cuenta las horas que luego empeñamos en casa. Esas horas que prácticamente nadie en la sociedad sabe que se hacen, aunque nosotros y nuestras familias sí que lo saben.

Quiero recalcar en este punto la obligatoriedad que he comentado anteriormente, porque lo que comentan las madres entre sí es que se han ofrecido voluntariamente para ofrecer un mejor servicio a las familias. ¡Y un cuerno! ¿Cómo puede haber alguien que se crea esto? A mí me resulta absolutamente inverosímil que TODOS los trabajadores se hayan ofrecido para trabajar TODOS los días de la semana durante TODO el curso... A no ser que en esos colegios los maestros sean todos solteros, sin aficiones fuera de su trabajo ni vida personal. En ese caso, podría llegar a entenderlo.

Y esto me lleva a plantearme una segunda cuestión. ¿Durante cuánto tiempo piensan sostener esta situación? Imagino que la intención de la dirección del colegio será solicitar la jornada continua a partir del próximo curso (cuestión sobre la que tengo intención de incluir una entrada también en este blog), pero mucho me temo que esta situación de explotación laboral no mejoraría con este cambio.

Sinceramente, considero este hecho absolutamente vergonzoso y denigrante para nuestra profesión. Si estamos dispuestos a consentir esto, a que nos pisoteen de esta manera... ¿cómo vamos a pedir un mínimo de respeto hacia nuestra labor? Perdemos toda nuestra autoridad, desde el mismo momento en que los afectados consienten este atropello. Debo decir que soy consciente de lo sencillo que resulta criticar a otros compañeros cuando yo mismo no me he visto en esta disyuntiva. Yo creo que me negaría, pero uno nunca puede decir "de este agua no beberé", sobre todo si el único jornal que entra en casa es el propio y una rebeldía así puede suponer la pérdida del puesto de trabajo. Ahora bien, ¿para qué tenemos enlaces sindicales en los colegios? ¿No hay nadie que nos pueda defender ante este tipo de tropelías? 

Por último, sin pretender ser vidente ni jugar a adivinar el futuro, me temo que esta situación puede desencadenar en una serie de consecuencias negativas para la formación del alumnado. En primer lugar, no creo que el ambiente en el que se vaya a trabajar sea óptimo. Por otra parte, ¿estará dispuesto el profesorado a realizar algún tipo de sacrificio más? Me figuro que es más que posible que el profesorado no tenga ninguna gana de organizar actividades complementarias que le suponga alargar todavía más su jornada laboral. Y qué decir de la formación permanente. ¿Se les puede pedir a estos profesionales que sacrifiquen todavía más su vida familiar asistiendo a congresos, conferencias, cursos...?

Para finalizar, una duda, ¿sabéis de alguna otra profesión en la que se dé este tipo de situaciones?

P.D.: Estoy totalmente indignado, y supongo que se me nota. Si he podido ofender a alguien con algún comentario, pido disculpas.


martes, 30 de septiembre de 2014

CÓMO EMPEZAR EL CURSO DE MANERA MOTIVADORA PARA EL ALUMNADO



Hace ya poco más un mes que empezamos las clases, en una cada vez más prematura "vuelta al cole". Como muchos sabréis y habréis oído en las noticias, o léido en los diarios, en la Comunidad Valenciana este hecho no ha estado exento de polémica, porque ha coincidido el curso en que más pronto se incorporaba el alumnado a las aulas, con el septiembre más caluroso de hace muchos años. No es mi intención polemizar aquí, ni criticar las decisiones que se tomen a nivel político. Lo que quiero con esta entrada del blog es aprovechar esta coyuntura para defender la conveniencia de planificar un buen inicio de curso, de tal forma que la incorporación del alumnado al centro tras un descanso vacacional de cerca de dos meses sea progresivo y agradable.

En el colegio José Arnauda hemos adoptado como metodología propia de centro (es decir, que se realiza desde Infantil hasta Secundaria) lo que denominamos "Unidad de Acogida y Evaluación Inicial". Se trata de diseñar un conjunto de actividades que giren en torno a un eje temático que les resulte motivador, y entre las que se incluyan dinámicas grupales, actividades de técnicas de estudio, presentación de las materias...

En 6º hemos planteado una unidad que gira en torno a las Inteligencias Múltiples, de tal manera que cada día de la semana trabajamos una de ellas, para terminar realizando una reflexión en torno a las habilidades que cada uno de ellos posee. A continuación podéis dar una ojeada con mayor detalle al diseño inicial de la misma:



La valoración realizada por el profesorado implicado en la implantación y puesta en práctica de esta evaluación es muy positiva. Cabe señalar que para el diseño de la misma se trabajó en coordinación con el departamento de orientación de nuestro colegio, quienes realizaron una grandísima labor definiendo qué ítems conviene observar en cada uno de los niveles de la etapa. De este modo, al diseñar la unidad de acogida nos resultó relativamente sencillo escoger algunos de estos ítems que queríamos evaluar en nuestro alumnado, y con posterioridad, determinar una actividad y una herramienta para su evaluación. 

Con todos los datos obtenidos, los primeros días del mes de octubre realizamos una sesión de evaluación inicial, en la que están presentes todos los maestros que inciden en el grupo, para realizar las propuestas de mejora pertinentes para la clase. Del mismo modo, se determinan las medidas de atención a la diversidad que den mejor respuesta a las necesidades educativas del alumnado.

Igualmente, el alumnado tiene la posibilidad de opinar acerca de todas las actividades en las que han participado en esta unidad. Su opinión, por tanto, es tan importante como la nuestra, ya que uno de los principales propósitos de esta metodología es incorporarse a la escuela de una forma agradable y nada traumática tras el parón vacacional. Y es una gran satisfacción para mí comprobar que el objetivo está más que conseguido. Su valoración es muy positiva, en todos los casos afirman que les ha gustado mucho esta forma de empezar el curso, que les gustaría repetirla en cursos posteriores, y apenas realizan sugerencias de cambio o mejora en la misma.

En definitiva, se trata de una metodología sencilla, y muy recomendable para iniciar el curso. 

martes, 16 de septiembre de 2014

10 CONSEJOS PARA MEJORAR LAS REUNIONES GENERALES CON FAMILIAS

                                                           * Procedencia de la imagen

Las reuniones generales que celebramos a principios de curso con las familias de nuestro alumnado son importantes. Más que eso. Diría que son fundamentales. Es absolutamente imprescindible informar lo antes posible de todos aquellos aspectos que consideramos necesarios para el correcto funcionamiento del curso. Y, por supuesto, también ayudan a crear un clima de confianza mutuo y a establecer los canales de comunicación tan necesarios para el seguimiento de la educación de nuestros alumnos, sus hijos. Supongo que todo esto, ningún docente lo discutirá.

Ahora bien... Tengo la sensación de que la organización y el desarrollo de estas reuniones es uno de esos aspectos que permanecen invariables en nuestras escuelas desde hace muchísimos cursos. Hablo de un evento en el que el tutor habla y habla sin parar durante varias horas; donde los familiares que acuden tienen un rol absolutamente pasivo, de simples oyentes (en algunos casos, os aseguro que esa función "oyente" deja de también de existir a los pocos minutos de empezada la sesión); en la que el contenido del que se informa a los asistentes es el mismo (con alguna leve variación, en el mejor de los casos) curso tras curso; y en las que del soporte visual que sirve de apoyo a las palabras del tutor (el inevitable "power point") solo se han cambiado las fotografías que lo acompañan, poniendo las de los hijos de los asistentes para que así se sientan más identificados....

¿Es esto útil? ¿Conseguimos con estas reuniones el objetivo que nos proponemos? Seguramente, no. Por ello, ya desde hace un par de cursos me tomé un tiempo para la reflexión y para tratar de plantear alguna fórmula organizativa diferente a esto tan habitual. En 6º, que es el curso en el que trabajo, me atrevía ya el pasado curso a presentar una reunión general "diferente". Y debo decir que la experiencia ha sido absolutamente satisfactoria, tanto para el profesorado que dirige y organiza estas reuniones, como para los familiares asistentes a las mismas. Este curso ya la he tenido también. Creo que es bueno reunirse con las familias lo antes posible, para poder dialogar y establecer unos acuerdos que nos ayuden a todos durante todo el curso. En base a la experiencia del curso anterior y a la evaluación que se hizo de la misma, se han introducido una serie de mejoras, aunque básicamente el planteamiento sea el mismo.

Así pues, tras esta fabulosa experiencia, extraigo aquí una serie de recomendaciones que podéis tener en cuenta si queréis que vuestras reuniones generales con las familias no sean monótonas y aburridas:

1.- Sorpréndeles desde el mismo momento de acceder a la sala donde se celebre la reunión. Simplemente con cambiar la distribución habitual de las sillas, colocándolas en círculo o en pequeños grupos, ya conseguirás captar su atención y crear un ambiente "diferente".
2.- Ambienta la sala con una música que les acompañe en los momentos en que entran a la reunión y mientras se sientan. Si, además, puede ser una canción que lleve implícito un mensaje seleccionado previamente, mejor. En nuestro caso, usamos las canción "Let me entertain you", de Robbie Williams. Empezamos la reunión preguntándoles si sabían qué dice el estribillo ("deja que te entretenga"), y planteándoles que ése precisamente era el objetivo que nos habíamos propuesto para esa tarde: entretenerles, en la misma medida en que les informamos.
3.- Procura que la reunión se celebre en un lugar donde los asistentes puedan estar cómodos y a gusto. Seas tutor del nivel que seas, el mobiliario de nuestras aulas no es adecuado para los familiares. Por tanto, piensa en la infraestructura de tu colegio, y elige el mejor lugar. Si además, el sitio en cuestión está bien ventilado, mejor que mejor (queda clara que esta reflexión surge después de sufrir el calor tremendo que hemos tenido en esta vuelta al cole).
4.- Determina una duración máxima para la reunión. Personalmente, creo que una hora sería perfecto, pero en ocasiones resulta imposible. En ningún caso debería superar la hora y media. Comunica a los asistentes la hora prevista para finalizar el encuentro, y sé escrupuloso con los horarios, tanto para empezar como parar terminar.
5.- Elabora un listado con todas aquellas informaciones que quieres comunicar a las familias. Elimina todas aquellas que vienen repitiéndose curso tras curso, priorizando las novedades y aquellas que quieras recordar necesariamente.
6.- Renueva tu material visual de apoyo. Busca alternativas al "power point" que vienes gastando desde hace muuuuuuchos cursos. Experimenta con otros recursos mucho más dinámicos y atractivos, como por ejemplo "Prezi" o "PowToon".
7.- Cambia la dinámica de la reunión para que los asistentes tengan una participación activa. Que no sea el profesorado quien habla todo el rato, y las familias solamente puedan preguntar algo en el apartado de ruegos y preguntas. Piensa alguna dinámica motivadora en la que las familias tengan la palabra. Así, además, podrás aprovechar para pedirles una mayor implicación en la educación de sus hijos.
8.- Muévete por la sala, sé dinámico... De este modo conseguirás mantener unos niveles de atención adecuados, y podrás interactuar más y mejor con los asistentes.
9.- Bromea, sé divertido. Las reuniones son serias, claro que sí, y hay que plantearlas con rigor y profesionalidad. Pero eso no está reñido con crear un clima distendido y de confianza. Si consigues que se rían en determinados momentos, si logras que la sesión transcurra en un clima ameno... ¡tienes mucho ganado!
10.- Termina la reunión con algún audiovisual motivador, que les transmita un mensaje positivo y de optimismo con respecto a la labor que todos tenemos entre manos. Con ello, conseguirás que se vayan a sus casas con un buen sabor de boca. Como muestra, éste es el video que elegimos nosotros:


Ya para terminar esta entrada, me gustaría comentaros brevemente cómo planteamos nuestras reuniones este curso. En 5º de Primaria, las sillas se dispusieron en grupos antes de abrir las puertas, de modo que los asistentes se sentaban dónde querían, pero respetando esa distribución. A cada grupo se le asignó un "proceso" (lenguaje propio del Sistema de Gestión de Calidad...), y tras debatir entre ellos, cada grupo debía acordar una serie de preguntas que les querían a los tutores sobre ese proceso concreto (tal y como se vé en la fotografía que ilustra esta entrada). Así, un grupo pudo plantear sus dudas acerca de la evaluación, otro acerca de las actividades complementarias y excursiones...
Sin embargo, en 6º de Primaria, el planteamiento fue diametralmente opuesto. El salón de actos se dispuso en círculo, y eran los tutores los que les realizaban preguntas a los asistentes. Por ejemplo: "¿de dónde pensáis que salen las notas de vuestros hijos?" o "¿qué excursiones creéis que haremos este curso?" (por contrastar los mismos procesos que en 5º). A partir de sus aportaciones, se establecía un diálogo entre todos y se completaban las informaciones que queríamos dar.